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Migración SEO: mantén tu posicionamiento web a salvo

Rocío García

Probablemente, las migraciones SEO sean una de las acciones más importantes y de las que depende buena parte del éxito de un dominio y, pese a ello, son también de forma sorprendente unas grandes ignoradas o, en el mejor de los casos, infravaloradas.

Nadie en su sano juicio tiraría por la borda el trabajo de años necesarios para conseguir la valoración positiva de los clientes. Y, sin embargo, el desconocimiento provoca que, muchas veces, los responsables de una empresa o el departamento de desarrollo encargado de la migración técnica ignoren el SEO en una etapa tan delicada. Es decir, la “opinión” de Google sobre el dominio. Lo que funcionaba, seguirá funcionando, ¿no?

No.

Un cambio de nombre del dominio, un nuevo CMS o servidor, pasar al protocolo seguro HTTPS, modificaciones en las URLs o en la navegación o crear un sitio específico para móviles (aunque la recomendación es hacer webs responsive, también los hay) son algunos de los terremotos que ponen a prueba la estabilidad del SEO.

¿Quiere decir que migrar una web sea malo para el SEO? En absoluto. De hecho, las ventajas de migrar para montar una arquitectura más ordenada o para tener un certificado web seguro son fácilmente demostrables a medio plazo. La clave se resume en una única palabra: planificación.

Cuando te enfrentes a la migración SEO de tu sitio web (a excepción de que cambies de dominio, que supone un reto extra) ten en mente dos cosas:

  1. Trata de minimizar el impacto en el tráfico orgánico. Por lo general, hay una bajada de visibilidad en Google durante las primeras semanas. Esto ocurre porque el robot ha de rastrear de nuevo toda la web en busca de cambios. Por ello, es importante haber hecho todos los pasos que te detallaremos luego.
  2. Si los cambios que has hecho mejoran lo que había previamente, es de esperar que pasadas las primeras semanas, suba la visibilidad de tu sitio web. Cuando no ocurre así sino que tu visibilidad se estanca o incluso empeora, es que no tienes todos los factores bajo control. Por esto es tan importante la planificación y el testeo antes de la migración completa.

 

Estos son algunos consejos para llevar a cabo la migración sin comprometer tu posicionamiento web:

Redirecciona todo lo importante

Te ha costado mucho llegar a posicionar esas palabras clave que te proporcionan tráfico de calidad o que te dan leads. ¡No las dejes atrás! Si tienes URLs posicionadas, con mucho tráfico o con muchos backlinks, priorízalas. Si aun así decides que no las vas a mantener en tu nueva web, asegúrate de crear nuevas URLs donde se atienda a las mismas intenciones de búsqueda de tus usuarios (puedes aprovechar para mejorar esos contenidos que se habían quedado desfasados) y, si puedes, cambia los enlaces en las webs externas desde donde apuntaban a tu antigua URL o notifícales que ha cambiado. Una vez hecho, haz una redirección 301 desde la antigua dirección de la página a la nueva. Así con todas las que sean importantes para tu negocio. Evita las redirecciones automáticas a la página principal (sí, es muy cómodo) porque es más que probable que estés perdiendo todo lo que avanzaste en el pasado.

Tip: una auditoría completa previa a la migración puede ayudarte a tener una foto completa del estado de tu web para que no te olvides de ningún aspecto importante.

Elige cuándo vas a hacer la migración

Planifica el momento adecuado para que la migración se desarrolle a una hora de poco tráfico y que afecte lo menos posible a tus usuarios. Asimismo, es de sabios ser precavidos: prioriza su realización durante los primeros días de la semana. Quienes migran el viernes a última hora están jugándose quedar castigados durante todo el fin de semana repasando errores y flecos. En cambio, si migras a principio de semana tendrás margen para corregirlos, algo que es normal que suceda, sobre todo si hay un número elevado de URLs. Durante los días posteriores a la migración también es importante analizar el rendimiento de la web por si se detectan comportamientos anómalos, como una bajada muy acuciada de la visibilidad o pérdida total de posiciones en el ranking de resultados del buscador.

Las migraciones, de una en una

Muchas veces caemos en la tentación de aprovechar la hora de hacer cambios para acometerlos todo a la vez, pero cuidado: la posibilidad de provocar errores se multiplica. Si, por ejemplo, vas a incluir el protocolo seguro pero también vas a modificar las URLs de tus secciones o diseñar una nueva arquitectura web, lo mejor sería hacerlo de forma separada. Una migración con múltiples frentes es sinónimo de problemas.

Atención a las etiquetas y enlaces

Aunque aparentemente lo que vayas a hacer es un cambio “menor” porque no lo perciben los usuarios (por ejemplo, pasar de HTTP a HTTPS), esto tiene un fuerte impacto en SEO. Para bien o para mal. Si lo implementas bien, contar con un protocolo seguro es un plus que te ayudará a posicionar mejor en el top 10 de resultados en Google.

Pero si te olvidas de modificarlo en todas las etiquetas o dejas URLs fuera del protocolo seguro, estás poniendo en peligro la autoridad SEO de tu sitio web. Una URL sin HTTPS se puede considerar una brecha de seguridad. Comprueba también que las etiquetas canonical, hreflang y los enlaces directos apunten a la URL correcta en HTTPS.

 

Si vas a realizar tú mismo la migración, te recomendamos que hagas un plan previo para tener bajo control todos los pasos a realizar. SEMrush cuenta con un checklist de tareas por tipos de migración muy útil para facilitarte el proceso. También Google Search Console será una herramienta indispensable para detectar todo tipo de errores a medida que el rastreo tenga lugar y el bot detecte los cambios en tu web. ¡Consúltanos si necesitas ayuda!